Annabelle: Creation. Mejor, pero no tanto.

Aunque se saca algunos vicios importantes y llega a puntos más tenebrosos, de vuelta un guion flojo hace que esta precuela de precuela sea solamente esté unos pocos puntos sobre su primera parte.

Ficha técnica

Dirección: David F. Sandberg.
Producción: Peter Safran, James Wan.
Guion: Gary Dauberman.
Música: Benjamin Wallfisch.
Fotografía: Maxime Alexandre.
Montaje: Michel Aller.
Protagonistas: Stephanie Sigman, Talitha Bateman, Anthony LaPaglia, Miranda Otto.

Sinopsis: 

En 1955, el Sr. Mullins, fabricante de muñecas -quien diseñó a la conocida Annabelle- y su esposa reciben a una monja y a sus huérfanas una vez que su orfanato ha cerrado. Una de las chicas, enferma de poliomielitis, descubre el triste fallecimiento de la hija de la pareja 12 años atrás, y los extraños eventos que le sucedieron… 

 

Empiezo a sospechar que Gary Dabarmam es la verdadera piedra en el zapato de los spin off de El Conjuro. Ya mencionamos cómo lo más grave de la irregular Annabelle es su deficiente guion; parece que la crítica no está siendo amable con La Monja -de la que mañana traeremos su crítica- y si le sumamos que su muy pobre adelanto de la tercera parte de esta muñeca -en la cual ya no solo será guionista, sino director- no suena nada bien, tenemos un denominador común en los continuos sindabores de esta franquicia: un hombre que solamente suscribe un guion -junto a varios coescritores, vale destacar- realmente destacable, la más reciente versión de It. Luego, puros fiascos.
Y aunque hablamos de su ineficiente trabajo, no hablamos de un fracaso total; todo lo contrario, Annabelle: Creation es un paso adelante con respecto a la primera película de esta muñeca endemoniada, con muy poca imaginación -en parte, insisto, por un mal guion- y que resultaba bastante decepcionante. Aquí, de la mano de un estupendo David Sandberg, quien dirige otra muy buena película producida por James Wan, llamada Lights Out, se llega a puntos mucho más interesante en lo que se refiere a suspenso, aunque la historia deje que desear.
Si en la primera un correcto Leonetti le dio la intensidad necesaria para salvar Annabelle, en esta nueva película -que es un absurdo, al tratarse de la precuela de una precuela-, tiene mucha más pericia, Sandberg posee más pericia y sus escenas de pánico, aunque juegan a los falsos sustos en varias ocaciones, resultan impactantes y por momentos llegamos a puntos de verdadero terror, aunque esto no sea casi siempre, el punto medio es bastante satisfactorio.
 
El verdadero problema de esta entrega, está en su trama misma. Primero, es increíblemente estirada de los pelos la conexión que le hayan a esta entrega con la anterior, considerando que esta precede a aquella que hablaba de los orígenes de la muñeca. Es decir, esta película sobre los orígenes de Annabelle antecede a la película sobre los orígenes de Annabelle. Así como se lee.
 
Y luego llegamos a ese punto donde nos ponemos a pensar en qué estaban pensando los protagonistas para meterse en tantos problemas. Y por qué hace esto, o por qué no dejó de hacer esto… cuestiones que opacan el muy buen trabajo de puesta en escena y del elenco, que sin tener un verdadero talento destacable, cumple con las consignas puestas: hacerlo lo más verosímil posible. Logrado.
 
El ritmo un tanto tímido de la película, como no queriendo explotar del todo en su inicio, termina siendo desplazado por un gran tercer acto -o desenlace- que nos lleva la mano a los ojos o a los oídos, para mitigar en parte la acción. Todo lo que se cocinó de forma discreta se sirve en un gran final que al menos deja en claro que es muy superior en estas cuestiones a Annabelle.
En términos generales, Creation sí hace justicia a la franquicia de la que forma parte y por supuesto que dignifica al diabólico juguete, aunque no es nada del otro mundo. Perjudicado por esos guiones poco verosímiles que abundan en el -mal- cine de terror, pero compensado por un director con gran capacidad para crear una buena atmósfera y unos sustos de calidad, son las razones por la que esta Annabelle está bien, pero no tanto.
Calificación: 6,8/10.

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