¿Qué hay en Netflix? Riverdale (Temporada 2): Un culebrón del bueno que amaran los noveleros.

La serie de Archie Comics sacrifica la frescura de su primera temporada por un melodrama aún más afilado para nimiedades y una extensión de historias poco satisfactoria.
 
Fuente: wrhsstampede.com

Sinopsis: 

Tras el ataque sorpresivo al padre de Archie a manos de un hombre con un pasamontañas, los chicos vuelven a sacudir Riverdale investigando su identidad mientras descubren un montón de hechos que buscan destruir para siempre la tranquilidad de su querida ciudad…

 

Reparto:

  • K. J. Apa como Archie Andrews.
  • Lili Reinhart com Elizabeth «Betty» Cooper.
  • Camila Mendes como Veronica Lodge.
  • Cole Sprouse como Forsythe «Jughead» Jones III.
  • Madelaine Petsch como Cheryl Blossom.

 

Cuando habíamos hablado de la muy interesante primera temporada de Riverdale, sin duda hablábamos de una serie adolescente que mezclaba un tono de misterio drama que atrapaba fácilmente al espectador. Ahora tenemos que hablar de que en su segunda temporada se ha perdido el rumbo.

 

Exprimiendo a la gallinita

Fuente: It´s sopiler time!
Si te resulta algo ¿por qué dejar de hacerlo? incluso ¿por qué no hacerlo más? Alguien habrá pensado en CW -canal productor de Riverdale- y decidieron exprimir bien a esta segunda tanda de episodios, que de sus cómodos 13 capítulos decidió subir la apuesta a 22. Esto, por supuesto que trae consecuencias -pregúntenle a The Walking Dead- y la serie sintió el gran bajón de ritmo. Todo empezó a ir mucho más lento de lo habitual.
Si bien el inicio es alentador y la fórmula drama-misterio no parecía romperse en la búsqueda de la identidad de El Enmascarado, lo cierto es que en un punto los guionistas pretenden cambiar gato por liebre con un muy raro cierre a mitad de temporada de aquella búsqueda para darnos una especie de guerra por Riverdale que desaparece… para volver a lo mismo. Todo en un muy agitado cóctel que termina pateando el hígado de su consumidor de no estar bien preparado.
Si desear caer en los tan temidos spoilers, la serie se toma mucho tiempo para detallar cosas que de condensarse con lo que vendrá, daría una temporada sin ningún punto flaco, sin embargo, apuestan a la paciencia del televidente y que este considere las pequeñas gotas de más de 15 episodios para esperar una gran lluvia que, por supuesto, aparece.

Un muy desbalanceado huracán de emociones

Fuente: cinePREMIERE
Uno nota cuando le quieren vender «relleno». El tema está en si uno lo compra o no, y si sos de lo que no goza de una telenovela picante, no la veas. Riverdale, como dijimos, finaliza el gran arco de la temporada por el medio para empezar otro que era el secundario… Es decir, se inventaron muchas cosas para rellenar los 45 minutos de episodio, que consiste en muchas situaciones sin ningún aporte a la trama que llevan a más de uno a arquear las cejas.
Curioso como personajes quedan en la total nada -miren la «polifuncionalidad» de Kevin o Josie- a medida que suceden hechos que frecuentan la incoherencia y que levantan polémica -e histeria, internamente en el espectador- que no comprendemos cómo, pero está pasando mientras esperamos que se resuelva el gran misterio que vinimos a ver.
Cuando sucede, tenemos cuatro -sí, es acá donde se pone buena la cosa- episodios cargadísimos de información que nos hizo quedar como estúpidos a los que vieron todos los capítulos, ya que pasamos de momentos muertos por montones a desenlaces unos tras otros que, no entendemos bien por qué, no se daban a medida que avanzaba la trama en vez de todo junto y a la vez, ya que termina siendo un mejunje dramático que sofoca.

No todo está perdido

Fuente: YouTube

 

Y aunque pueda quejarme de mucho espacio para no hacer nada -porque al finalizar la temporada comprendés que fue al pedo- o hechos más que insólitos, Riverdale sigue valiéndose de su gran elenco en el cual mi único pero es el mal teñido de KJ Apa, que nunca lo compraré. Tras ello, todo el cast merece un aplauso porque su creíble seriedad evita que no nos partamos de la risa ante semejante culebrón interminable.
La producción en general, ya hablemos de arte o vestuarios, siente un bajón importante que, repito, reduce la atención a todo el asunto de suspenso-acción-romance-drama que nos venden, pero que reduce en cierto modo el nivel del espectáculo audiovisual al mero suceso de hechos que aunque así debería ser, se extraña el juego de tonos fríos y cálidos de los personajes con la fotografía y el cuidado a las grandes tomas.
Puede resultar tremendamente entretenido para quien goce de minutos libres para la desconexión y se sumerja de lleno a un mundo donde los «pero» no tienen cabida, sin embargo, si este no es tu caso y te gusta analizar lo que ves, podés hacer dos cosas: Buscar otra serie -te ayudo en eso con mis reseñas- o sufrís neuróticamente preguntando a tu amigo o amiga «¿Por qué hacen esto?» en una serie donde el por qué no queda claro la mayor parte del tiempo en pos del espectáculo, que resulta con menos cosas positivas de las prometidas en su buen arranque.
Calificación: 5,6/10.

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