Lo Mejor del 2018: Sin rastros, los hombres no son islas

Una historia que llega al corazón, unas actuaciones impecables de Ben Foster, Thomasin McKenzie y la mano contemplativa de Granik hacen una fantástica película sobre el autoabandono.

Fuente: Imdb


Sinopsis: 

Will es un veterano de Guerra con transtorno de estrés postraumático que vive en un parque forestal junto a su hija Tom. Un día, servicio social descubre a la familia y los obligan a vivir en la ciudad, hecho que complica la relación de ambos.


Ficha Técnica: 

Produción: Anne Harrison, Linda reisman, Anne Rosellini.
Dirección: Debra Granik.
Guion: Debra Granik, Anne Rosellini.
Basado en: Mi abandono de Peter Rock.
Musica: Dickon Hinchliffe.
Fotografía: Michael McDonough.
Edición: Jane rizzo.

Reparto: 

  • Ben Foster es Will, el padre de Tom.
  • Thomasin McKenzie es Tom, la hija de Will.
  • Jeff Kober es el Sr. Walters, dueño de una granja de árboles.
  • Dale Dickey es Dale, el líder del parque de casas rodantes.
  • Dana Millican es Jean Bauer, una trabajadora social.
  • Alyssa Lynn es Valerie.
  • Ryan Joiner es Tiffany.

Tráiler:

El hombre no ha sido creado para vivir en soledad. Ningún filósofo ha admitido tal juicio. Sí podremos ser egoístas, buenos, malos, arrojados a un mundo que no conocemos o enviados a descubrir que Dios ha dado al mundo, pero nunca se dijo que esto cada uno lo hace solo. Necesariamente, debe haber alguien para que nuestros actos cobren sentido. Ni siquiera hablamos de amor o salvar al mundo, sino un poco de conciencia sobre nuestra existencia.
Ahora ¿el aislamiento es una enfermedad o es la cura a tanta locura social? Una interesante pregunta que en Sin Rastros se nos presenta como la primera, aunque esta propuesta inicial nos habla de un tema mucho más profundo.

Sin rastros: Adaptarse es difícil

Fuente: Imdb
La historia de padre e hija que han vivido durante años, casi toda la vida si se quiere, aislados de una sociedad a la que recurre por medicamentos -que revende para subsistir- o por algunas cuestiones indispensables, rota por los servicios sociales y el cuidado del niño nos presenta el gran conflicto ¿un ermitaño realmente quiere instalarse en la sociedad? Y ante esta pregunta tenemos ambas opciones; en el confundido, acongojado y taciturno personaje de Ben Foster, tenemos los traumas justamente causados por la sociedad atroz y en el otro, la hija, a quien el amor de a su padre y la tan codiciada -pero normal- vida social le dividen el corazón.
El trabajo de Debra Granik, quien ya en «Lazos de Sangre» -Winter’s Bone, 2010- con el aclamado debut de Jennifer Lawrence nos demostró su capacidad de contar magistralmente historias normales, usa un contemplativo trabajo de la cámara, ya sea en los paisajes o en las expresiones muy bien logradas de ambos protagonistas para que podamos centrarnos lo más que podamos en la trama.
El silencio, el aislamiento y la falta de interacción salvo con el familiar son quebradas por un ritmo que gracias al trabajo de Granik se nos muestra como un baldazo de agua fría y un contraste claro que genera dos cosas muy distintas, aceptación y rechazo.

La sutileza dramática

Fuente: Imdb
Leave No Trace cuenta con una historia verdaderamente desgarradora, sin embargo, tenemos un guion y una dirección que no abren de más las heridas de nuestros protagonistas, pero que por supuesto se encuentran latentes en cada momento de la película. El posible sensacionalismo y el festival de lágrimas se suprime en una historia, en un mundo reducido a los protagonistas y su interacción silente, donde las palabras escasean y el valor dramático de las acciones se realza.
Ben Foster hace un trabajo magistral como el padre abrumado por el servicio social, el trabajo con maquinaria y desesperado por la ausencia de su hija, mientras Mckenzie asimila una realidad impuesta y como, al final, esta no es la que necesite o quiera -pregunta que se hacen para definir prioridades-, porque al final, sobrevivir y vivir son dos cosas muy, pero muy diferentes.

Fuente: Imdb
El maravilloso trabajo de sonido y en el apartado musical ayudan a adentrarnos a esta atmósfera de subida de cerro que trae Leave No Trance, no sin este dejar de ser interesante. Granik sabe cómo hacer de una historia de aislamiento ni melancólica ni aburrida, sino una agradable experiencia de sensaciones que deja algo más al espectador al terminar el visionado.
Actuaciones fuertes, un guion sutil en tratamiento de un tema tan complicado y una dirección que afina los sentidos del espectador para poder disfrutarla al máximo, Leave No Trance no es una película para quien busca acción, pero sí para quien quiera una gran historia e interpretaciones tan reales que nos hacen olvidar que se trata de una ficción.

Calificación: 9,4/10.

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