Estrenos de la semana: Malicious, el típico espectáculo de terror errático y olvidable

Sin nada que podamos destacar de esta producción pasajera, tanto visual como intelectualmente, Malicious es una película que nos ahorraría tiempo no verla.

Sinopsis 

Un joven profesor universitario y su esposa embarazada liberan involuntariamente una entidad malévola con intenciones asesinas.

Ficha Técnica 

Dirección: Michael Winnick.

Guion: Michael Winnick.

Productores: Brett Forbes, Patrick Rizzotti.

Música: Jeff Cardoni.

Fotografía: Felix Cramer.

Montaje:  Michael Trent.

Vestuario: Joshua Hurt.

Reparto

  • Bojana Novakovic es Lisa Pierce.
  • Josh Stewart es Adam Pierce.
  • Delroy Lindo es Dr. Clark.
  • Melissa Bolona es Becky.
  • Yvette Yates es Emily Harper.
  • Luke Edwards es James Harper.
  • Jaqueline Fleming es Dr. Lee.
  • Ben VanderMey es David.
Realmente sería un lujo dividir este artículo con subtítulos, porque ni da para uno. Lo voy a repetir hasta que quede claro: es una mala película.
Primero, tenemos un elenco muy pobre en interpretación, como Novakovic que cae en la apatía más sublime en un papel plano, mal expresado y sobre todo, sin un buen fondo del que sostenerlo. Josh Stewart no sale mejor parado, pero al menos tiene más argumentos dramáticos. Si hablamos del resto, nos toca decir que ni su presencia logra convencer nunca. La hermana -Una Melissa Bolona sin arte ni parte- que viene y se va sin una sola pizca de gracia, el «estudiante» sin remera y sin razón en el epicentro de los sucesos -alguien debe morir, pero esto es ridículo- y muchos, mucho que falta por decir.
La película está tan mal estructurada que ni siquiera entendemos qué pasa. En serio. Se habla de la mitología azteca -o algo así-, luego se pisan los pasos y ocurren cosas que contradicen lo recién dicho, con un parapsicólogo de muy dudosa credibilidad nos da para decir que Malicious carece de lógica. Entendido.
Lo peor viene cuando decimos esto: No hay casi nada por salvar. Un guion tan superficial y lleno de diálogos que buscan ser inteligentes pero resultan insultantemente artificiosos -véase la frase de Hamlet o el rancio «uno más uno no es dos», como si volara la mente tal afirmación- que se repiten y repiten para jugar con que la película -atiendan esto-, demuestra que hay cosas que no tienen una explicación lógica en este mundo. Y la verdad que no, no entiendo quién en este mundo pudo dar dinero para hacer esto.
Debe pasar una hora de película -dura 90 minutos- para que entendamos qué pasa -con unas explicaciones poco más que nulas- y todo, TODO se resuelve en poco más de diez minutos. Un desinterés total en, al menos, subir la tensión de parte de Michael Winnick, cuyo honor es doble: guion y dirección olvidable.
Ni siquiera se abusa del susto gratuito. Si le sumamos que la historia no se entiende, agregale un par de sustos y es el colmo. Ni siquiera apuesta a los gritos del espectador. Por ejemplo, La monja o El Demonio de Medianoche tenían sus incoherencias, pero al menos pegaron fuerte en su ambientación la primera o a un estilo propio en la segunda. NADA en esta cinta es memorable, con un estilo hasta si se quiere copiado a cientos de películas en su tema.
¿Por qué? porque no es un sonoro fracaso, es uno discreto. Tampoco hablamos de un clásico de culto; no, hablamos de algo malo y olvidable. Si no fuese por dos cosas que me gustaron -sí, unos pequeños saltitos de volumen que funcionaron-, esta película sería un bochorno.

Calificación: 1,2/10.

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