Black Mirror «Bandersnatch»: En realidad, nunca elegimos

La primera película interactiva de Netflix es más que solo un juego de botones, es el espíritu siempre aterrador de la saga el gancho que une todo para una gran aventura.

Black Mirror, con su aire mesiánico y distopico, se ganó a pulso un sitial entre las series «de culto» actualmente. Tras cuatro temporadas incomodando al espectador con crudas verdades, fueron más allá con Bandersnatch, la primera en involucrar totalmente al espectador, decidiendo qué va a pasar en la trama.

Bandersnatch, un sistema maravilloso

Black Mirror Bandersnatch critica

Cuando se habla de «interactivo», quizá lo más cercano visto en la televisión es la lejana época de «Decisiones», aquella novela donde elegias parte de la trama -mandando un mensaje muy caro, obviamente-. No obstante, Bandersnatch no se detiene en una simple decisión.

De que las hay, las hay. Empezando por la ya polémica decisión del cereal, la serie va acostumbrandonos al modelo constante de elección, hasta que comienza a afectar desicivamente la trama.

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De entrada lo hacen difícil.

No solo anecdótico

El principal temor que tenía era que quede solo en un juego torpe botones, donde la historia sea la de menos. Afortunadamente, no nos dejan ahí y la historia y varios pasajes hacen honor a la serie, con momentos de verdadero suspenso y terror por las posibles consecuencias de nuestras elecciones sobre Stefan.

Desde un momento casi hilarante con la opción Netflix a otros de mayor brutalidad, son el abanico de posibilidades en la película de Black Mirror. Lo cierto que jugar tanto por dentro como por fuera con la posibilidad de realidades paralelas o la ausencia del libre albedrío vuelve cada vez más perturbadora a Bandersnatch, que hace honor al producto de Charlie Brooker, quien creó la serie y escribió la película.

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Si uno se sumerge a este mundo con un tanto de inocencia, las fantásticas posibilidades de esta función logran hacer de esta película un «evento» realmente fascinante que para al menos, alimentar el morbo funciona. Si uno indaga más, podrá encontrar que no es tan infinito como se pudiera esperar, pero ahí entra la magia de la que habla un aterrador Stefan, enloquecido por ya quién sabe quién tras la pantalla. «Quise darles muchas opciones, pero ahora solo les haré creer que pueden elegir, pero yo elijo el final». Ya depende de ustedes, qué «elegimos».

Un experimento que ya se puede llamar brillante.

Calificación: 10/10.

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