Glass: Los Héroes no pierden la fe (crítica sin spoilers)

Con un trabajo de psicología brillante que aunque le reste acción, saca unos momentos preciosos para el poco profundo mundo de superhéroes.

Sinopsis:

Tras los hechos de Fragmentado, David Dunn se encuentra con La Horda, pero antes de poder detenerlo, son detenidos por la Dra. Ellie Staple, quien los convencerá de que, en realidad, no tienen superpoderes.

Ficha Técnica:

Dirección: M. Night Shyamalan.

Producción: Jason Blum, M. Night Shyamalan.

Guion: M. Night Shyamalan.

Música: West Dylan Thordson.

Cinematografía: Mike Gioulakis

Edición: Luke Ciarrocchi, Blu Murray

Tráiler:

Reparto:

  • Bruce Willis es David Dunn
  • Samuel L. Jackson es Mr. Glass/Elijah Price
  • James McAvoy es La Horda/Kevin Crumb
  • Anya Taylor-Joy es Cassie Cooke
  • Spencer Treat Clark es Joseph Dunn
  • Charlayne Woodard es Ms. Price
  • Sarah Paulson es Dra. Ellie Staple

M. Night Shyamalan es un ser peculiar. Un perfil bastante psicológico en cuanto a guion, unos giros radicales al curso de la trama y si siempre buen tacto para el suspenso, aunque nos esté mostrando la peor basura posible.

En su inclasificable estilo, El director de «El sexto sentido» guarda El Protegido, película que en el 2000 daba una versión muy distinta de lo que es un superhéroes. En 2016, otra fascinante producción, Fragmentado, se revelaba como la segunda pieza de una trilogía de superhéroes tan distinta como atrapante que, en Glass, da su última parte, no sin dejar de ser fenomenal.

Es justo hacer una aclaración. Si esperás una clásica película de superhéroes, vas a salir defradudado. Deberás ser fan de las dos primera para disfrutarlo a tope. Ahora sí…

Amor a los superhéroes

Curiosamente, esta película no trata sobre héroes, sino lo que implica ser uno. Jugando con los arquetipos de cómo ser un héroe o un villano, la película desmenuza la magia que envuelven los cómics y como ellos, a mucha gente, le dan la oportunidad de ser «alguien» con su lectura.

Como la idea del bien y el mal o «los delirios de grandeza» Shyamalan está tan convencido de que los héroes existen como sus protagonistas. Eso sí, tantas referencias a las historietas hacen que un punto la trama se dilate demasiado, pero todo tiene una razón.

Corazón antes que acción

A diferencia de las otras dos cintas, esta película es la que menos acción posee. La tensión o la atmósfera siempre están, pero el largo «análisis» que hacen de los personajes nos lleva a esperar un poco. Esto ya dependerá de si uno captó la idea del director o no en las otras dos. Por mi parte, este gran preámbulo era necesario.

El gran trabajo de Bruce Willis y Samuel L. Jackson son notorios. Sus ya profundos personajes son más que bien llevados por ambos, pero es James McAvoy el que de nuevo, como Kevin -y varios más- se roba la película. El elenco complementa muy bien la idea, pero es nuestro trio protagonista que recrea muy bien el concepto de «superhombres».

Fiel a su estilo, Shyamalan se empeñó a perfilar psicológicamente personajes demoledores. Esto nos lleva que solo en el clímax veamos la tan deseada «pelea final», pero muy en el fondo, sabemos que de eso no se trata la película.

Hay una primera gran batalla, pero tras ella hay un gran stop donde el verdadero punto de la película se revela. Esto podría costar el matar varias expectativas sobre un gran duelo. Pero para eso está Marvel, Shyamalan sigue a lo suyo.

Glass: Una película de fe

La película trata sobre la fe. Podemos decir que en fotografía la película se luce o que su falta de presupuesto no nos brinda acciones tipo Marvel. Vale decir que el mayor acierto de la cinta es ser fiel al concepto inicial: La fe en uno mismo, el poder de la mente, etc.

Así como Glass, en su eterna fragilidad y amor a los cómics, buscó su lugar en el mundo; sí como Dunn en su propia falta de fuerza su imbatibilidad; Así como Kevin Crumb en su fiereza su temor, los personajes más que ser un Capitán América o Superman, son más humanos que cualquiera de nosotros. Personas que en su dolor o su impotencia, creen en la redención, en el destino. He ahí donde la interpretación de McAvoy y su problema de «fe» es notable.

El punto no es quién venza a quién, sino que pese a los empeños de acallar nuestras propias expectativas y deseos, la última palabra está en nuestra convicción. Como uno quien lucha hasta el final por sus convicciones es más héroe que todo el MCU y el DCEU. La mente y cómo esta nos prepara para los embates de la vida, y la fe que tenemos de ser nosotros pero maximizados es el punto de esta trilogía.

Glass podría ser, en términos generales, la más floja de las tres. No obstante, su mensaje final y todo el subtexto que la envuelve, personajes maravillosamente escritos y los siempre bienvenidos giros del director, hacen de Glass uno de los trabajos más profundos en el cine superheroico.

Calificación: 8,4/10.

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