Joker: La turbia obra maestra que la sociedad merece (Crítica sin spoilers)

Con Joaquín Phoenix inmerso en la más profunda locura, Todd Phillips nos regala Joker, la historia de orígenes más retorcida y ácida del mundo de superhéroes, sin obviar que es también de lo mejor que se ha visto en cines en el año.

Ficha técnica:

  • Dirección: Todd Phillips.
  • Producción: Todd Phillips, Bradley Cooper, Emma Tillinger Koskoff.
  • Guion: Todd Phillips, Scott Silver.
  • Basada en Joker por Bill Finger, Bob Kane, Jerry Robinson.
  • Música: Hildur Guðnadóttir.
  • Fotografía: Lawrence Sher.
  • Montaje: Jeff Groth.
  • Vestuario: Mark Bridges.

Reparto:

  • Joaquin Phoenix es Arthur Fleck/Joker.
  • Robert De Niro es Murray Franklin.
  • Zazie Beetz es Sophie Dumond.
  • Frances Conroy es Penny Fleck.
  • Brett Cullen es Thomas Wayne.

Tráiler:

En los tiempos que corren, necesitamos un héroe. Alguien que nos proteja, defienda lo correcto. No obstante, tras tantas vueltas al tema, tantos falsos profetas y mucha, demasiada desidia ¿quién realmente puede serlo? ¿Cómo se puede ser un héroe en una sociedad tan fría y desigual? Una magnífica (y espeluznante) pregunta que el director de Joker, Todd Phillips, parece ternerla bien respondida.

Ambientada en Gothan City, pero más bien en una versión muy Scorsese de Nueva York como Taxi Driver, la película nos sumerje en el insignificante Arthur Fleck, quien lentamente se volverá en el gran archienemigo de Batman ¿Cómo puede un mal comediante, con trastornos, ser el más peligroso de los seres humanos? Como dijimos, a una sociedad tan absorta en el egoísmo más intrínseco, basta con que solo un hombre tenga las agallas de escupirnos nuestras verdades a la cara y ¿quién mejor que un loco para hacerlo?

Joker: ¿Es lo que dicen que es? Sí

Es justo decir que la entrada ya está recuperada solo por ver el lento descenso al infierno mental que vemos en Joaquín Phoenix, en una actuación tan bellamente inocente, luego corrompida, como el gran papel que le faltaba a este beillante actor para que todo el mundo sepa quién es -al menos para el gran público-. Dota al «buen» Arthur con elementos tan variopintos como la tan mencionada risa o una expresión corporal espasmódica que a medida que avanza la trama, no puede uno dejar de encontrarle matices cómicos y trágicos que no solo los convierte en tics, sino en un recurso más para contarnos este colapso.

Si a esos momentos inquietantes de Phoenix le faltasen algo, tenemos la música de la joven Hildur Guðnadóttir, quien como si fuesen sus cuerdas unos serruchos, va medrando al espectador con graves cada vez más urgentes, cada vez más aterradores mientras Fleck deambula por una maravillosamente ambientada ciudad de Gotha

Que Martin Scorsese estuviese en las fases iniciales de la producción, no parece sorpresa. La Nueva York sucia, vaporosa y sin ley que describía en los primeros años de su filmografía, Phillips la convierte en una no más limpia y atiborrada de neón y opacidad, que nos da la agridulce descripción de nuestro protagonista: Una ciudad que debería ser feliz y cálida, pero que no lo es. Tiene demasiados problemas para serlo.

Como si faltara algo, Phillips exprime al máximo estos elementos, dándonos momentos magníficos en las poco más de dos horas de metraje, siempre rozando los rostros, los detalles que normalmente pasan inadvertidos. Supo entender que mientras uno quiere revisar su celular, se necesita un buen material para disuadirlo de su acción, y lo consigue en todo momento. El estruendoso final, caótico y bello, es el mejor broche para comprender no solo al villano más complejo de los cómics y su esencia, sino a la misma sociedad que, salvando la ambientación sigue siendo tan inmunda como siempre.

Una clara advertencia

La subtrama de la sociedad levantándose en ya una suerte de golpe ciudadano, no solo nos regala planos de leyenda, sino un claro mensaje que a la más mínima fuerza de voluntad de «limpiar» este basurero, esa persona será levantada en hombros y puesta en lo más alto ¿Cómo saber si no le estamos dando poder al más perverso de los humanos? De ser así, no dejará de tener razón aquel atemporal refrán de «se cosecha lo que se siembra».

Si con tantas facilidades, nos hemos vuelto más hostiles y ariscos que nunca, Joker no es solo una risa de un maníaco, es la crónica de cómo un demente se erige como héroe en una sociedad amoral. Una advertencia de qué puede ser levantar al ídolo equivocado. Es el grito de hartazgo y nihilismo que atraganta a más de uno diariamente y que, por motivos obvios, no podemos traducir en una balacera todos los días. Sin dudas, esta obra maestra, es la que nuestra sociedad, cada vez más desorientada, necesita para despertar (o condenarse de una buena vez).

Calificación: 10/10.

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